Athemay Sterling a la Asamblea
por el derecho a ser humanas y humanos de verdad.
por el derecho a ser humanas y humanos de verdad.
Por Luis Alberto Díaz Martínez *
El aquí y el ahora de la modernidad que vivimos en Colombia están signados por el culto a la imagen en todos los órdenes de la existencia. Se hallan impregnados, pareciera que inevitablemente, por la idolatría de la imagen sensacionalista, mentirosa y excluyente a toda costa. Es decir, la apariencia del tener y su secuela nefasta de oportunismo e hipocresía, de doble moral, se han ido imponiendo sobre lo que realmente cuenta o debería contar como conciencia humana: el Ser, por el saber y el hacer, traducidos en sensatez y honestidad.
Sin embargo, dichos valores humanistas, auténticos y vitales, que han presidido la evolución de nuestra especie en momentos decisivos como el que viera nacer un buen día a la democracia legítima y original de la antigüedad grecolatina o a la declaración universal de los Derechos Humanos a mediados del siglo XX, justo cuando el conocimiento, la experiencia y la solidaridad traducidas en desprendimiento o generosidad eran la enseña del liderazgo, lamentablemente han cedido su sitial a la banalidad y la codicia de la mera figuración, a la superficialidad de lo virtual propia de los espejismos de esta era informática.
Por eso resulta reconfortante y promisorio, saber que aún es posible encontrarse con personas íntegras, de carne y hueso en permanente ebullición, aún no maquilladas por el glamour y el retoque de los tiempos digitales que corren, como es el caso y la circunstancia del profesor Athemay Sterling Acosta: hombre de leyes y del común, maestro escolar de ciencias sociales y catedrático universitario de Abogacía, activista de los Derechos Humanos y de los Pueblos, periodista y defensor decidido de comunidades y grupos sociales perseguidos, él mismo sobreviviente del genocidio a la Unión Patriótica y comprometido hasta los tuétanos con la prioridad del respeto a la dignidad y las libertades civiles de nuestros semejantes.
Pero más gratificante y esperanzador aún, es saber que Athemay Sterling con su nombre de resonancias bíblicas y semíticas a la vez, que lo homologan con un sintocayo cualquiera, antes que un renegado o un resentido aspirante a los heroísmos de la nostalgia y de las causas perdidas, es un aguerrido, carismático e incondicional seguidor de las premisas de la sabiduría ancestral: un paso tras otro, uno a la vez y cada cual a su momento.
De allí que sólo aquí y ahora, sólo cuando ya transita los años de la madurez basada en el pleno ejercicio de la tolerancia y de los principios de prioridad y proporcionalidad, embebido de las convicciones humanistas y justas con que lo modelaron su madre maestra y su padre litigante (las cuales también les significaron persecución y ostracismo), sólo aquí y ahora, Athemay Sterling Acosta se ha decidido a participar de lleno en la política electoral como aspirante a la Asamblea del Valle del Cauca con 16 Razones-Acciones contundentes, una a una y por sí mismas.
O sea, que sólo aquí y ahora, probado en mil y una gestas ganadas o perdidas, templado por las urgencias de vivir con lo estricta y verdaderamente necesario, poseído por el imperativo de aportar el camino transitado, Athemay Sterling Acosta se propone hacer visible y digerible a la Asamblea para todos los vallecaucanos en sus casi cien años de vida institucional, pero sobre todo a dimensionar con nitidez indeleble el derecho a ser humanas y humanos de verdad.
Queda, pues, en consecuencia, la decisión de participar en la justa electoral que se avecina, dándole la oportunidad al pensamiento y la acción de un candidato preparado como ninguno para entregar lo mejor de sí, dispuesto a demostrar que la condición de minoría no disminuye por ningún motivo el compromiso con esa mayoría que es la humanidad misma. Es entonces la ocasión de aplazar al menos por una vez esa sumatoria de desconfianza y escepticismo llamada abstencionismo, para darle opción a Athemay Sterling Acosta, con la seguridad de que podremos exigirle cuentas claras y eficacia comprobada en la próxima legislatura departamental, entre cuyas ordenanzas está seguirle de cerca la pista al gobernante de turno.
Voto al jodido si nos falla. Así que a lo dicho y hecho, pecho.
* Escritor y comunicador independiente.

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