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CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
Bogotá, Agosto 08 de 2010
Señor Doctor
Juan Manuel Santos Calderón
Presidente de la República de Colombia
Bogotá
Respetuoso saludo
La "guerra" y la fuerza, y "también la razón", anunciadas por el nuevo gobierno, debe ser contra el desempleo, contra el hambre, contra la pobreza, contra el paseo de la muerte, contra el terrorismo de estado, contra los falsos positivos, contra la desaparición forzada y las ejecuciones extrajudiciales cometidas presuntamente por agentes del Estado aliados al paramilitarismo cuando su señoría fungía como Ministro del anterior Gobierno de guerra y de detenciones masivas de defensores de derechos humanos y dirigentes populares, debe ser contra la impunidad a los crímenes de lesa humanidad, contra los crímenes de guerra, contra acciones genocidas y de agresión del terrorismo de estado, contra la privatización de los derechos, por ejemplo, contra la vulneración a la soberanía nacional para que no existan bases militares extranjeras y menos de los EEUU en nuestro territorio, contra los vulneradores del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, de los Derechos de los Pueblos, el DIH y el Derecho Penal Internacional quienes a través de las Instituciones del Estado prevaricaron afectando a la población y generaron la más grande catástrofe humanitaria y social conocida por la historia, criminales aún sin juzgar.
Todo esto incluye la búsqueda y concreción de la paz con justicia social.
Los derechos a los campesinos no se defienden así como se afirmó ayer, y ellos en el campo colombiano de valles, montañas, piedemonte, laderas no los pueden ejercer siendo "Juan Valdez", lo que se requiere es una verdadera reforma agraria para que ellos puedan ser colombianos verdaderos, ejerciendo derechos de forma real, cada uno con sus propios nombres y sus organizaciones populares y sociales a las que pertenecen legalmente, concretando esos cambios estructurales en el sector agro pecuario, en el campo es lo que se requiere hace tiempo para poder acceder a la paz tan deseada.
También depurando a las FFAA y a los cuerpos de seguridad de sus vínculos con el paramilitarismo y su dependencia con el Imperialismo y militarismo guerrerista de los EEUU; que se precluyan y archiven todos los procesos amañados contra defensores de derechos humanos y líderes populares sustentados en viles montajes organizados por la criminalidad dentro y fuera del Estado. Que se liberen a todas y todos los presos políticos.
Que el principio de precisar la verdad histórica para que la procesal coincida con ella en los casos de los crímenes de lesa humanidad, de guerra, genocidio y agresión, que se pueda de verdad concretar la Justicia como imperativo estatal, para que se derogue la eufemística Ley de Justicia y Paz o de impunidad como dicen otros juristas; que la reparación sea integral y no mera indemnización administrativa y que se creen todas las condiciones materiales, jurídicas, institucionales, culturales, administrativos, etc. , para que por fin estos crímenes y el terrorismo de estado fascista-neoliberal no se repita, debe ser una política de Estado y de la Sociedad.
Lo que debe prevalecer siempre es la búsqueda de la solución política al conflicto social y armado colombiano para que de verdad haya paz con justicia social. Y que cese el terror contra el pueblo. Eso debe ser la fuerza y la razón que su señoría indicó. Pues lo que aquí decimos no es mera conjetura, ya son hechos notorios y públicos.
Y además es deber constitucional no hacer apología a la violencia. De lo que se trata es defender el 22 superior que ordena a usted, a nosotros y todas y todos los colombianos a ejercer el derecho a la paz, que tiene doble carácter de bien jurídico protegido, ser un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.
De ahí que la prevalencia es la paz y no la guerra. La prevalencia es la vida y no las ejecuciones extrajudiciales. La prevalencia es la libertad y no los montajes y estigmatización a los defensores de derechos humanos y dirigentes populares, hombres y mujeres desplazadas, amenazadas, exiliadas, refugiadas. Toda una tragedia nacional que no se tocó en su médula. Pero que se debe y puede concretar su resolución a través de la solución política al actual conflicto social y armado colombiano. Así es que se puede defender de verdad los derechos humanos y los derechos de los Pueblos.
Las amenazas al contradictor político y las loas al más grande criminal de lesa humanidad no debe prevalecer.
TODO POR LA PAZ CON VERDADERA JUSTICIA SOCIAL ES EL IMPERATIVO POPULAR Y DE LA SOCIEDAD.
Athemay Sterling
Director
CPDH-Valle
domingo, 15 de agosto de 2010
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